Es época de controlar a las osas con crías.

Enviado por Presidente FAPAS el Mar, 04/07/2017 - 18:44

En la foto, osa con cría alimentándose en un hormiguero, junio 2017

El mes de Junio, es el momento del inicio de la actividad de las osas con crías que han nacido este año.

En la foto, osa con cría alimentándose en un hormiguero, junio 2017

Los pequeños ya se pueden desplazar detrás de su madre y ella comienza a prospectar el territorio en áreas más lejanas a la osera donde han pasado el invierno.

Su principal objetivo para alimentarse son los insectos que pueden encontrar debajo de las grandes piedras o en los hormigueros, buscando las larvas de las hormigas. Pero son  las cerezas. Los árboles desde mediados de Junio  comienzan a tener cerezas maduras, y las osas saben localizar aquellas que son más maduras y dulces. Se subirán a los árboles y desde lo alto dejan caer las ramas rotas para que una vez en el suelo, los oseznos se llenen la barriga de sus frutos.

Estas señales son inequívocas. Cada vez que encontramos un cerezo en la montaña  y en el suelo en su entorno un buen número de ramas rotas y restos de hojas secas, es que ha estado allí una hembra con sus cachorros. Las cámaras harán el resto una vez colocadas, si vuelve a ese u otro cerezo cercano, podremos ver cuántas crías ha tenido la osa esta temporada.

Son sistemas de identificación que se alejan de la presión a que se somete a las osas con crías pequeñas mediante la observación directa. Un nuevo factor de riesgo que se está creando en la época más crítica para la supervivencia de los pequeños oseznos. La presión de observadores, guías turísticos y  naturalistas desaprensivos que tratan de obtener la imagen o visión más cercana de las osas y sus crías.

Precisamente, lo que no se debería de hacer, acosar osas y crías, parece ser el objetivo de quienes han visto en el oso una oportunidad económica. El cliente desconoce que acercarse a osas con crías supone ponerlas en riesgo de muerte si un macho las descubre, pero, el dinero es el dinero.

Es también el momento en que es más fácil observarlas si se trata de zonas no forestales. Un nuevo esfuerzo de trabajo es necesario de poner en marcha. Estar atentos a esta nueva situación de riesgo para el oso que esta vez no viene de cazadores furtivos ni desaprensivos dispuestos a matar un oso por no haber cobrado una subvención o un daño. Viene de supuestos naturalistas e investigadores que venden su trabajo de guías de la naturaleza como una línea más de conservación del oso. Nosotros no nos lo creemos.