Proyecto Osos


Nuestros osos

habitat osos

Desde hace más de 30 años, FAPAS centra sus esfuerzos en el Estudio y la Conservación de la escasa población de osos que habita en la Cordillera Cantábrica: una de las más amenazadas del planeta.

La larga coevolución entre el oso y el hombre explica que en la Cordillera Cantábrica la especie resida en ambientes humanizados sin excesos conflictos con la economía rural, caracterizándose por una conducta escondidiza y precavida, que reacciona con amagos violentos y de carácter disuasorio solo en condiciones extremas, optando la mayoría de las veces por esquivar la presencia humana.

Los Osos Cantábricos son oportunistas, con escasos hábitos depredadores, y una elevada tendencia al carroñeo. En la foto vemos al oso “Valentino”, seguido por nuestras cámaras desde el 1999 hasta el 2013, alimentándose de una carroña de vaca en Somiedo.
Encontrarse con una vaca despeñada, supone un aporte extra de energía, por muy poco esfuerzo, y garantiza la supervivencia de los osos cuando falla la montanera o escasea la comida en el monte.



Dónde trabajamos

Los círculos de color naranja delimitan el área de trabajo de FAPAS en ambos subnúcleos de población

Uno de nuestros principales objetivos, es favorecer la conexión entre las dos subpoblaciones cantábricas; de ahí la importancia de que los osos vuelvan a Proaza, Quirós, Teverga o Santo Adriano (territorios en los que trabajamos), a partir de ejemplares procedentes de poblaciones vecinas más estables. Se trata de un área geográfica muy próxima al llamado corredor interpoblacional, y por lo tanto una pieza básica en la recuperación de la subpoblación oriental de oso pardo, acosada por el furtivismo y la escasa supervivencia de las crías, que se ha mantenido viva a duras penas, gracias al flujo de individuos proveniente del subnúcleo occidental.


Metas y propósitos

La lucha contra el furtivismo, asegurar alimento y tranquilidad para los osos en momentos clave de su ciclo vital, y, por supuesto la sensibilización social, han sido las claves del Proyecto Oso desde sus comienzos. Gracias a ello, hemos logrado que algunos territorios de la Cordillera Cantábrica, como los valles del Trubia, sean verdaderas zonas en expansión para la especie.

Osa acompañada de su cría, fotografiada por nuestras cámaras
de disparo automático, en los valles del Trubia


Cómo lograrlos

FAPAS ha mantenido el mismo equipo técnico desde los inicios del Proyecto Oso, allá por los años 80, invirtiendo grandes esfuerzos en su formación y en el empleo de nuevas tecnologías.



¿Cómo trabajamos en el Proyecto Oso?


- Paso a paso

Para saber si la población de osos goza de buena salud, debemos buscar todas aquellas señales que delaten su presencia en el monte, pero además tenemos que saber interpretarlas

Descortezamiento de un árbol localizado en Proaza




- Con la ayuda de las cámaras automáticas



El FAPAS ha sido pionero en la utilización del fototrampeo para la monitorización de fauna salvaje. Un método relativamente económico, y no intrusivo, que permite conocer lo que ocurre en nuestros bosques sin molestar a sus habitantes.

Colocando una cámara de disparo automático para llevar a cabo el seguimiento de la fauna

La utilización de las cámaras fotográficas nos ha permitido conocer la intensa relación que los osos mantienen con algunos árboles, ya que, al no existir territorios defendidos, actúan como puntos de encuentro, o desencuentro…, facilitando la comunicación entre diferentes individuos.

Detrás de una fotografía como esta, de una hembra con su cría frotándose en un árbol, existen muchas horas de esfuerzo y miles de disparos fallidos que nos ayudan a reconstruir la historia vital de cada oso. No tienen una gran calidad artística, pero valen su peso en oro en la lucha por la conservación de la naturaleza.

Las cámaras detectan osos con problemas



Podemos conocer el estado físico de cada individuo, relacionarlo con sus áreas de campeo (por si fuese necesario cualquier intervención), y llevar a cabo un seguimiento de la evolución de posibles enfermedades o lesiones mediante las recapturas fotográficas.

Oso con sarna fotografiado en el 2012. El mismo oso fotografiado en el 2014, prácticamente recuperado

Nos ayudan a censar la población reproductora



En los osos, como en cualquier otro mamífero, resulta de vital importancia conocer el número de hembras reproductoras que integran una población, ya que de ellas depende, en gran medida, la supervivencia de la especie.

Nos permiten identificar ejemplares



Muchos osos tienen marcas o coloraciones de pelo características que permiten distinguirlos de otros ejemplares a través de las fotografías. En el caso de “Villarina”, la recuperación y seguimiento de esta pequeña osa, liberada en noviembre del 2008 con menos de 1 año de edad, ha sido posible gracias a las cámaras fotográficas.

Villarina fotografiada en el año 2013 por una de nuestras cámaras

Nos ayudan a luchar contra el furtivismo



Las cámaras fotográficas instaladas por el FAPAS para el control de fauna, han permitido detectar graves focos de furtivismo, además actuar como herramienta disuasoria y preventiva.

furtivo

Cazador furtivo fotografiado en Quirós

- Generando recursos alimenticios

El oso cantábrico ha convivido con el hombre desde hace cientos de años, beneficiándose de forma indirecta de los recursos generados por la práctica de actividades agrícolas y ganaderas que el abandono de las zonas rurales ha puesto en desuso, incluida la apicultura de montaña.

Por eso, paralelamente a los trabajos de seguimiento del oso pardo y control del furtivismo, se llevan a cabo medidas de conservación, destinadas a mejorar la calidad del hábitat y aspectos sociales que puedan repercutir de forma positiva, en la situación demográfica del oso pardo, restableciendo el equilibrio entre el hombre y la naturaleza.



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Los trabajos de conservación destinados a proteger especies catalogadas en peligro de extinción, requieren una inversión económica continua, para poder hacer frente a las nuevas situaciones que se producen en el territorio.

Después de mucho esfuerzo, la tendencia general del oso pardo cantábrico (al menos en el núcleo de población occidental) es hacia la expansión, pero si no se combaten y denuncian focos habituales de furtivismo, como los que a menudo detectan nuestras cámaras, esa trayectoria puede volver a cambiar en muy poco tiempo.

 

MARZO DE 1992


Foto histórica del momento en que la patrulla del SEPRONA, al mando del Sargento Virgilio López Rico, y en colaboración con el FAPAS, descubre las pieles de dos osos muertos en la localidad de Villaux en Somiedo.

 

JUNIO DE 2014


22 años más tarde, un joven oso es localizado muerto por disparo, en el concejo asturiano de Quirós, en una de las principales áreas de dispersión de la especie en la Cordillera.

Estos dos hechos marcan un antes y un después en la historia de la conservación del oso pardo cantábrico. Si el registro de Villaux en 1992, supuso un varapalo sobre el furtivismo del oso en Asturias, el elevado número de osos muertos, aparecidos últimamente, hace saltar de nuevo todas las alarmas.

 

SETIEMBRE DE 2016

Oso abatido a tiros en las proximidades de la Reserva Biológica de Muniellos: uno de los lugares de mayor nivel de protección Ambiental de toda España.

La situación generada por la expansión de la especie, pueden convertir a un dinamizador económico como el oso pardo, en una fuente de conflicto y alarma social, poniendo de manifiesto que trabajar en conservación exige no bajar la guardia en ningún momento, y tener la capacidad operativa para prever, DENUNCIAR y hacer frente a las nuevas situaciones que se produzcan.

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